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Tecnología aumenta la resistencia de cultivos a las plagas

Fecha: 
Jueves, Marzo 13, 2014 - 15:15
La proliferación de plagas es uno los problemas que enfrentan los agricultores del país, pues a medida que su cultivo se va desarrollando, las poblaciones de estos organismos llegan hasta los mismos, los atacan y los deterioran, ocasionando en gran parte, pérdida en su producción.
El uso de la biotecnología agrícola ha sido fundamental para mitigar el impacto que estas especies causan en los cultivos, ya que permiten que sean más resistentes a algunas plagas como por ejemplo, el ataque del gusano cogollero (Spodoptera frugiperda), que se da principalmente en el maíz. Éste habita normalmente en el suelo y sus esporas contienen proteínas tóxicas (denominadas cry) para ciertos insectos, las cuales se activan en el sistema digestivo del insecto intestino y alteran su equilibrio. 
 
“La biotecnología permite entre muchas otras características que se aumente la producción y contribuya al bienestar social y ambiente sostenible. Con este sistema tecnológico se logra incorporar el bioinsecticida dentro de la planta y al incorporar las toxinas se le da resistencia a las plantas”, sostiene Elizabeth Hodson, asesora científica de Agrobio.
 
En Colombia la tecnología para control de plagas se da a través de los cultivos genéticamente modificados (GM), que son básicamente el maíz y el algodón. En los demás cultivos se hace manualmente a través de la aplicación de veneno en la zona que se quiere controlar. 
 
Las plagas, según la Organización Mundial de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura -FAO-, causan la pérdida de entre 20% y 40% de los cultivos en el mundo, por eso, es importante que los agricultores hagan buen manejo de sus cultivos y tengan en cuenta a la hora de hacer uso de un bioinsecticida lo siguiente: características que ofrece el producto para la variedad, si éste le sirve para las plagas, tener zonas denominadas “refugios” de las plantas convencionales susceptibles al insecto y obtener una combinación de varios genes de toxinas para obtener una gamas más alta de insecticida.
 
“Uno de los beneficios de este tipo de mecanismos es que se reduce la necesidad de un producto químico, los cuales no son ecológicos para el medio ambiente. Además, afectan a todos los insecticidas. En la salud humana, los operarios no siempre siguen las normas y pueden resultar afectados por esto”, agrega Hodson.
 
En el maíz es muy frecuente el gusano elotero y cogollero, éste último es una larva o una polilla que se come el tallo de las plantas y la debilita, evitando así que se sostengan las mazorcas. En el  algodón, el gusano cogollero puede causar mermas en la producción por encima de 30%.
 
“En el mercado hay muchas compañías que desarrollan semillas con biotecnología o semillas convencionales (no cuentan con tecnología) para hacer resistencia a los lepidópteros. Entre ellas podemos encontrar Monsanto, Bayer, Dupont, Syngenta, entre otras”, dice María Andrea Uscátegui, directora ejecutiva de Agro-Bio.
 
Según Plinio Puche, agricultor de maíz y algodón (GM) de Córdoba, los costos para combatir los insecticidas disminuyeron significativamente, ya que para controlar el gusano rosado que se produce en el algodón debía realizar por lo menos cuatro aplicaciones de insecticidas que le costaban $200.000 por hectárea y para el maíz $100.000 por hectárea.
 
“Los ahorros han sido notorios y las pérdidas en los cultivos generados por las plagas bajaron. Con el uso de la tecnología he visto resultados satisfactorios tanto en la producción como en el manejo ambiental. Con la biotecnología, el kilo de la semilla del maíz sale por $500 y del algodón, $800”, cuenta Puche.
 
Para 50 hectáreas de algodón se requiere aproximadamente 10 kilos de esa semilla por hectárea.
 
Aunque en Colombia solo existe este tipo de tecnología para el maíz, el algodón y el clavel azul, se vienen realizando estudios que permitan implementar a varios cultivos.       
 
Especie que ataca las plantas de arroz
El arroz rojo, también conocido como arroz- maleza, es uno de los enemigos de los arroceros porque es un competidor muy serio del cultivo y un contaminante que afecta las características de las variedades de arroz cultivado y reduce la producción en 40% y 50%.